Monumental “gamberrada” 2

Terminan con este escrito algunas nuestras duras críticas a la ONCE
por habernos dado un día una lotería para jugar
y luego casi……quitada.

Diferencias entre un sorteo presencial de bolas y
un sorteo virtual.
Es decir, diferencia entre una lotería y
algo mostrado como tal.

Con relación a las recientes modificaciones gráficas y de pauta
de los sorteos que la ONCE ha realizado en el Super Once
cabe señalar otra torpeza de las muchas en las que se ha incurrido.
Con el cambio de modalidad de sorteos de los números
los organizadores olvidaron algo muy importante:
la emoción de un lotería.

No han considerado adecuadamente la existencia de un factor
elemental para que algunos jugadores se sientan atraídos
a seguir los sorteos en directo y por esta razón motivados
a continuar a jugar.
No estamos para opinar sobre los aspectos gráficos, de modelos
y de representación transformados.
Aún queriendo actualizar imágenes y patrón, lo de ajustar estos
aspectos a la anterior presentación hubiera sido justo y lógico.

Desde el punto de vista lúdico se puede decir:

– Se acabó el placer de poder ver salir los números de un bombo;
seguir manteniendo unas expectativas.

Consideramos por ahora los tiempos y los patrones de juego.
La pausa de espera para que un número se mostrara
en los anteriores sorteos presenciales variaba de 5 a 8 segundos
como daban vueltas las bolas.
Ahora mismo todos los números se extraen (por así decir)
en 22 o 23 segundos.
Osea que cuando antes se llegaba al quinto número por salir
ahora ya se acaba todo el sorteo de veinte números.

Por ejemplo, existe una realidad por la que los verdaderos jugadores
entre la salida de un número de una bola y otra son expectantes;
llaman al número que quieren (que luego aparece o no).
Ahora con los tiempos rápidos de presentación de los números
se ha eliminado esta manifestación recreativa.
Es como si se tirara veinte números por tierra; cómo si
se tirase la basura, toda junta.
A los organizadores de la ONCE molestará el ejemplo
pero para un aficionado adicto es así.

Nos resistimos a creer que el problema fuera de tardar en lugar
de 23 segundos 2 minutos o que no se quería perder
más tiempo para preparar unas bolas con anterioridad.

Resulta evidente el echo de haber suplantado un método
de unas bolas (hubieran podido ser otras cosas) que daban vueltas
juntas, con una ridícula aparición de números aleatorios que
cualquiera puede sacar de esta manera con diferentes programas
de generador de números.
A pesar de haber puesto un aviso en el cual se certifica
la corrección del juego, ha desaparecido la posibilidad por quien
apuesta de estar seguro al 100%.
Uno tiene solo que fiarse.

¿Cuál motivación debería justificar a alguien que en pleno juego,
aunque prefijado en el reglamento, cambie radicalmente las pautas?
Es como si se estuviera jugando al fútbol y de repente
el arbitro decidiera que se jugase al rugby con la mismas reglas 
del fútbol, solo por haber en común ambos juegos una pelota.

Para los estudiosos de estadística de lotería el cambio de método
resulta ser inoportuno debido a la modificación de todos los datos:
es como si fuera otro juego.
En realidad es la movida aleatoria y la casualidad de un cualquier
sorteo virtual los que puede ofrecer en sí una garantía de confianza.
¿De lo contrario cómo puede uno fiarse de alguien que en el pleno
de un juego cambie totalmente el mismo juego?

La criatura que parieron ha llegado a ser más importante que ellos.
Sin embargo se supone que habrán tenido algún motivo para forzar
estos cambios; ahorrarse de algo o acelerar las rutinas.
Queremos creer que haya habido algún motivo, que no sea
orgullo o ignorancia.
A lo mejor tenemos que estar listos a que un día de repente
la ONCE decidiera terminar con el Super Once Ya.

Bueno, después de todo es un juego y cualquier juego como
la vida misma tiene un comienzo y tendrá un final.

¿Os imagináis en la Lotería de Navidad los Niños de San Ildefonso
sustituidos por un centenar de computadoras generando números
aleatorios y acabando la lotería después de 10 minutos? Y sin cante?
Los organizadores no se atreverían a modificaciones de tal
envergadura a sabiendas de poder perder un montón de “clientes”.

Y cuando esta “anterior lotería” del Super Once
a pesar de sus rarezas con el pasar del tiempo empezaba
a ser más conocida, después de la colosal “gamberrada”
puesta en práctica,
¿no puede haber un riesgo de desafección por parte de algún usuario?

Ahora bien, que no nos digan que el Super Once
así como es en estos momentos sea una lotería.
Tirar fuera de un generador de elementos aleatorios
unos cuantos números pueda que sea un juego,
no una lotería.

Desde luego podemos decir que ha empezado
un nuevo juego y la lotería se acabó.
Ya vendrá fuera otra clase de estadística.

Es extraño deber criticar unos directivos y organizadores
de un juego cuando el mismo juego es posible que vaya
a proporcionarnos alguna ganancia económica.

Sin embargo hemos considerado oportuno levantar
críticas a las modificaciones del sorteo.
Si hemos sido “ásperos” hacia la dirección y
los organizadores mismos del juego,
que no nos lo tome a mal y nos perdone.
Al fin y al cabo con solo hablar y tratar
del argumento creemos que logramos también
hacer publicidad al Super Once y a la ONCE.

Podemos agradecer por la continuación del juego
y confirmar nuestro respeto,
pero no hemos podido callarnos por la torpeza
de los cambios realizados.

La vida continua;
intentamos…..amarnos y
…..apostar.

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